
Con el adiós de Los Reyes se han acabado las fiestas. Como siempre y como en todo, para unos será un alivio y para otros una pena. Yo, este año, estoy entre los segundos y es que han sido mis primeras navidades casada y eso las han hecho muy especiales, la primera vez que hay que dividirse los días señalados (cosa que nos ha salido muy bien y con todos contentos) y la primera vez que me levanto en una casa diferente a buscar mis regalos de reyes, pero todo ha sido estupendo.
Sin duda el mejor día fue ayer, el día de Reyes es el día que más me gusta de todo el año, y no sólo porque es mi cumpleaños, que también, sino porque es un día super emocionante, en mi casa siempre lo hemos vivido como si todos tuviéramos 5 ó 6 años, y eso lo hace muy entrañable. M. y yo nos levantamos a las 5:30 de la madrugada a buscar nuestros regalos, yo los tenía que abrir primero porque soy más pequeña, pero lo más divertido fue ver cómo M. miraba sus paquetes con cara de niño alucinado, como si hiciera falta pellizcarle para que se diera cuenta de que era verdad, que todo aquello eran SUS regalos. Inmediatamente después de abrir paquetes y alunar con lo bien que se portaron S.S. M.M. de Oriente, bajamos a casa de mis padres, donde nos reímos como enanos haciendo el tonto como si fuéramos modelos luciendo nuestras cositas, todos como niños con zapatos nuevos, y abriendo los regalos que nos habían dejado ahí, y por fin, el desayuno con mi abuela y mi tía. El desayuno siempre es igual, chocolate, rosco y croissants, riquísimo, pero había que dejar un huequito, porque aún nos esperaba la comida en casa de la madre de M. y el café con mis tíos. El día, como veis, fue de ruta familiar y fue fenomenal, super divertido y muy emocionante.
Lo malo fue que este año mi abuela estaba triste, muy triste, tanto que no podía dejar de llorar, y ver a tu abuela llorar desconsolada y al mismo tiempo intentar disimular es, además de duro, impactante..... Y es que en todas las casas siempre hay alguien que estorba, que incomoda, un elemento tóxico y como la mía no podía ser menos pues también nos tocó uno. "La elementa" en mi familia es la viuda de mi tío (un hermano de mi padre) y es un animal de bellota, la persona más grosera, mal educada, antipática e hiriente que he conocido en mi vida, con lo que poco podemos esperar de alguien así, pero que hiciera lo que hizo no tiene nombre.... El 14 de diciembre (día en que murió mi tío hace unos años) llamó a mi abuela para decirle, sin motivo y sin sentido, que no la esperásemos nunca más, que no iba a cenar, ni a comer en Navidad, ni en fin de año y tampoco en reyes, que no quería regalos y que en su casa no había más reyes para nadie. Vale, genial, pensé yo, no la tendré que ver nunca más, y esto es un alivio inmenso, porque por mucho que lo intento no la soporto, es como si me quitara el aire y no me dejase respirar, como un veneno cerca, así que estupendo. El problema es que mi abuela tiene 88 años y sufre mucho porque no entiende por qué ha pasado esto, ella no le ha hecho nada a esa "elementa" (yo tampoco, lo juro, pero ganas me han sobrado), cree que va a morir sin volver a ver a mis primos nunca más, y no sería raro que así fuese, pues, teniendo en cuenta que viven a 2 minutos andando y no la han ido a ver en meses, ni ninguno de estos días de fiestas, y ni siquiera la han llamado por teléfono, lo más probable es que se olviden de ella, que hagan como si no existiera... Por eso mi abuela no pudo dejar de llorar, aunque intentaba disimular y sonreir, aunque le hicimos muchos regalos para que al menos viera que mis padres, M. y yo la queremos muchísimo, que siempre estamos con ella y siempre estaremos, a pesar de todo, no pudo dejar de llorar, ni de esperar que en cualquier momento sonase el timbre y encontrar a mis primos tras la puerta, o al menos el teléfono y poder hablar con ellos para decirles que los reyes les habían dejado sus regalos ahí como cada año, pero nada sonó...
Ver a mi abuela así, además de doler mucho, me impresiona, porque aunque está un poco débil y no camina como antes, es fuerte como un roble, ha aguantado lo inaguantable por sus nietos (por lo otros, no por mí) siempre firme, pero ayer no pudo más. Supongo que se le unió todo, que se acordó de mi tío, que era su hijo pequeño con el dolor de creer que jamás verá a sus nietos, que además son los únicos que tiene a parte de mí y probablemente estará dándole vueltas a la cabeza buscando un porqué... No sé, no puedo describirlo bien, pero fue un momento muy triste y eso que mi madre y yo que somos como unas castañuelas de escandalosas en días como el de ayer, la intentamos animar toda la mañana.
Hoy, ya de resaca de fiestas, tengo una rabia que no puedo con ella, estoy muy, muy, muy enfadada y lo peor es que me siento absolutamente impotente, porque no se puede hacer nada... Lo único que puedo hacer es estar cerca de ella, quererla como hasta ahora o incluso más, para que al menos vea que aún le queda una nieta, bueno dos, porque M. ha sido adoptado como tal.
En fin, supongo que son cosas que pasan, que gente estúpida, cruel, dañina y mala sin motivo hay en todas partes y a nosotros nos ha tocado pasar por las maldades de esta tiparraca.... algún día esto se volverá en su contra, estoy segura, así que, como decía un amigo mío, en la bajadita la espero..
P.D. Perdón por el culebrón familiar, pero necesitaba desahogarme (una vez más)... De resto todo ha sido genial, los 30 me han sentado de maravilla y los reyes se portaron de escándalo!!! Aunque se olvidaron de despertador..... Bueno, el año que viene caerá ;)